Un monumento no llegó a terminarse, pero su base terminó dando nombre a una plaza. Esa es la curiosidad detrás del nombre con el que conocemos al Zócalo de la Ciudad de México. La próxima vez que digas «nos vemos en el Zócalo», tendrás una historia para acompañar la cita.
La Plaza de la Constitución es conocida popularmente como el Zócalo. El portal cultural y turístico del Gobierno de la Ciudad de México explica que el nombre se relaciona con un proyecto de 1843, impulsado durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna para conmemorar la Independencia. De aquel monumento solo se construyó la base. En arquitectura, la palabra zócalo puede referirse precisamente a la base de una construcción. Fuente: Gobierno de la CDMX.
Lo curioso es el cambio de escala: una palabra que nombraba una parte del proyecto acabó identificando el espacio entero. El monumento quedó pendiente; el nombre encontró otro destino.
Investigadores de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH estudiaron el lugar durante las obras de rehabilitación de 2017. En su trabajo El Zócalo de la Ciudad de México. Historia y evidencias arqueológicas presentan los hallazgos del basamento sobre el que se pretendía levantar el monumento. El resumen del artículo explica que la estructura permanece cubierta por el pavimento. Consulta la investigación del INAH.
La investigación corresponde a ese trabajo arqueológico; no estamos anunciando una excavación nueva ni una zona abierta para visitar. Una historia antigua merece conservar también la fecha de la evidencia que la documenta.
Prueba este pequeño juego con quien te acompañe: antes de contarle la explicación, pregúntale qué cree que significa «zócalo». Después comparte la historia y comparen lo que imaginaban con lo que documentan las fuentes.
Pueden continuar con una calle, un mercado o una colonia cuyo nombre les cause curiosidad. Escriban el nombre, su primera hipótesis y la fuente que encuentren. Una explicación familiar puede ser una buena pista; una fotografía antigua, un documento o una investigación ayudan a comprobarla.
No hace falta convertir el paseo en un examen de historia. Basta con mirar una palabra cotidiana como si fuera una pregunta nueva.
¿Qué nombre de la CDMX siempre has usado sin saber de dónde viene? Déjalo en los comentarios y cuéntanos qué explicación habías escuchado.
Fuentes: Gobierno de la CDMX: origen del nombre Zócalo; INAH: historia y evidencias arqueológicas del Zócalo.
Fotografía de contexto de la Catedral Metropolitana, no del hallazgo arqueológico. Foto: Hangyu Tu / Unsplash.
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